Cómo lavar las cortinas en la lavadora sin estropearlas
Casi todas las cortinas domésticas se pueden lavar en casa, pero el programa lo decide el tejido, no la costumbre. Visillos y voile de poliéster van a 30 °C en delicados, sin centrifugar y se cuelgan húmedos; el algodón y el lino admiten más, y los blackout con recubrimiento casi nunca entran en el tambor.
Actualizado: agosto de 2026 · Analizamos modelos disponibles en Amazon España.
Lavar cortinas en la lavadora sale bien si aciertas con dos cosas: la preparación (quitar herrajes y sacudir el polvo) y el tejido. La mayoría de los desastres —la cortina que encoge diez centímetros, el visillo lleno de arrugas imposibles, el forro que se cuartea— vienen de aplicar el mismo ciclo a materiales que no tienen nada que ver entre sí.
Preparación: lo que hay que hacer antes de meterlas
- Quita ganchos, anillas y plomos. No es opcional. Un gancho metálico suelto raya el tambor, se cuela en el pliegue del fuelle y acaba en el filtro de la bomba; los plomos de la cinta inferior, igual. Si algo se te escapa, revisa después el filtro de la lavadora.
- Sacude el polvo fuera. Una cortina lleva meses de polvo seco. Si entra así en el tambor, el polvo se convierte en barro y se reparte por la tela. Sacúdela en el balcón o pásale el aspirador con el cepillo de tapicería, de arriba abajo.
- Trata el moho de los bajos. Las manchas negras del dobladillo, típicas de cortinas de baño o de ventanas que condensan, no se van solas en el lavado: aplica antes un quitamanchas o una pasta de bicarbonato y déjala actuar. Tienes más recursos en la guía de quitar manchas.
- Lee la etiqueta. Los símbolos del barreño y del triángulo mandan sobre cualquier consejo general; si no los descifras, mira los símbolos de lavado.
Visillos y voile de poliéster
Es el caso más frecuente y el más agradecido. Programa de delicados o sintéticos a 30 °C, media carga, detergente líquido suave y centrifugado muy bajo o directamente nulo. Mételos en una bolsa de malla: evita que el borde superior se enganche y que la tela se retuerza en una cuerda.
Y aquí está el truco que ahorra la plancha: al terminar, cuélgalos húmedos y escurriendo directamente en la barra. El propio peso del agua estira el tejido mientras se seca y las arrugas desaparecen solas. Por eso no interesa centrifugar: si sacas el visillo casi seco y arrugado, ya no hay forma de recuperarlo sin plancha a temperatura baja. Si tu lavadora no deja bajar de cierta velocidad, repasa cómo se ajustan las revoluciones del centrifugado.
Algodón y lino
Aguantan mejor la mecánica del lavado y admiten centrifugado moderado, pero tienen un problema propio: encogen, sobre todo la primera vez y sobre todo en caliente. Lava a 30 °C, como mucho 40 °C, aunque la etiqueta permita más: unos grados de menos no cambian el resultado de limpieza en una cortina y sí evitan que se te queden cortas para siempre. El lino se plancha húmedo y por el revés; si deja que se seque del todo, las arrugas se fijan y cuesta muchísimo sacarlas.
Blackout, cortinas térmicas y forros de PVC
Aquí toca frenar. Las cortinas opacas llevan un recubrimiento de espuma acrílica o PVC aplicado sobre la tela, y ese recubrimiento no soporta ni el calor ni la fricción del tambor: se cuartea, se despega a placas y deja la cortina con aspecto de piel agrietada, un daño irreversible. Muchas etiquetas indican directamente lavado a mano o limpieza en seco. Si no lo pone claro, lo prudente es limpiarlas con un paño húmedo y jabón neutro por zonas, y aspirarlas a menudo.
Terciopelo, seda y lino grueso de decoración
A la tintorería. El terciopelo se aplasta con la fricción, la seda se marca y destiñe, y las cortinas pesadas de salón llevan entretelas y cintas fruncidoras que al mojarse encogen a distinto ritmo que la tela: salen deformadas y con el bajo torcido. Lo mismo vale para cualquier cortina con forro cosido de otro material.
Carga, detergente y suavizante
Las cortinas ocupan mucho volumen y pesan poco: la trampa está en llenar el tambor porque «cabe». Si van apelotonadas no circula el agua, no se aclara el detergente y salen más arrugadas. Trabaja a media carga, con una o dos cortinas por ciclo según el tamaño. En un tambor grande te caben juegos enteros; si el tuyo se queda corto, mira las lavadoras de 9 kg.
Dosis de detergente corta y nada de suavizante en los visillos: el poliéster blanco lo retiene y con el tiempo amarillea, además de restarle caída a la tela.
Visillos amarilleados: cómo recuperarlos
El amarilleo es residuo acumulado (detergente, suavizante, humo, nicotina) y responde bien al remojo con percarbonato sódico en agua caliente durante unas horas, o con bicarbonato si prefieres algo más suave. Después, lavado normal a 30 °C. Lo que no debes usar es lejía: en fibra sintética blanca provoca justo lo contrario, un amarilleo estable que ya no se quita.
Cortinas de baño de plástico
Sí se lavan a máquina. A 30 °C con dos o tres toallas viejas, que hacen de elemento de frote y arrastran el jabón y el moho de los pliegues, con detergente normal y centrifugado mínimo. Se cuelgan mojadas en su barra y se secan solas en un rato.
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Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura hay que lavar las cortinas?
Los visillos y el voile de poliéster, a 30 °C en programa delicado. El algodón y el lino, a 30-40 °C como máximo para que no encojan, aunque la etiqueta permita más. Las cortinas con forro térmico o blackout normalmente no admiten lavadora.
¿Cómo lavar los visillos para no tener que plancharlos?
Lávalos a 30 °C en delicados, con centrifugado muy bajo o sin centrifugar, y cuélgalos empapados directamente en la barra. El peso del agua estira la tela mientras se seca y las arrugas se van solas.
¿Hay que quitar los ganchos y los plomos antes de lavar?
Sí, todos: ganchos, anillas, plomos y cintas metálicas. Sueltos en el tambor rayan el acero, se meten en el pliegue de la goma y terminan en el filtro de la bomba, donde pueden bloquear la turbina.
¿Cómo blanqueo unos visillos amarilleados?
Con un remojo previo en agua caliente con percarbonato sódico durante varias horas y después un lavado normal a 30 °C. Evita la lejía: sobre poliéster blanco acentúa el amarilleo en lugar de corregirlo.